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CRONICA DE ESOS DÍAS CUALESQUIERA...
UN AÑO DE TRABAJO CORONADO POR LA EXPO EN EL “ESPACIO DE ARTE RADIO LIBERTAD” PRESTIGIOSAMENTE DIGITADO POR ANDRES BANCALARI.
LA REUNION DE LOCOS SE LLEVO A CABO CON ROTUNDO EXITO: MUSICA DISFRACES Y SORPRESAS A LA CARTE Y CIUDAD CHIMENTO SE RECIBIO DE OBRA MATERIAL,
EL MUNDO VIRTUAL DE LA WEB PLASMADO EN PAPEL VEGETAL Y PEGADO CON “LA GOTITA” EN LA PARED.
DIGERIDO Y CURADO POR DIEGO FIGUEROA. PRESENTADO POR MARCELO NIETO, HABITADO POR EL PRESTIGIOSO PSIQUIATRA PSICODELICO NESTOR MELGRATTI,
LAS CHICAS PROTOCOLARES, DARTH VADER AND THE SACRED COW.
EDITORIAL
Y la pasamos Bomba Bomba
N de A: Cualquier coincidencia con la realidad es pura coincidencia con la fantasía, el material expresado se caga en todo lo conocido, derechos de copyright hasta que me descubran y corten las bolas, estoy en contra del sistema endémico circulatorio, todos los izquierdos reservados a futuro, Ciudad Chimento es una obra que predice lo que vendrá vino y será y solamente para que sea comprendida por futuras generaciones de Niños Sabios con barba larga y blanca que habiten el el ex suelo argenchino. Como si fuera Nostradamus pero mas tecnologico, en forma de prosa me hago la Osa, pero se que algún día ya esta llegando. Awomen
Algunas consideraciones sobre las prácticas artísticas conceptuales.
Aplicación y análisis en las producciones Ciudad Chimento y Giros en el Monte de Néstor Braslavsky.
El arte conceptual
Asistimos en este siglo XXI a un giro en la producción artística que considera como ejes de realización al autoconocimiento y la autorreflexión sobre la labor propia del arte y sus procesos. Esta corriente se denomina “conceptual” por tomar como punto de partida, o fundamento de la obra, a la idea o concepto. Así como desde el movimiento Dadá fuimos testigos del desplazamiento de la obra desde el espacio del caballete o el marco hacia nuestro espacio tridimensional, esta corriente conceptual traslada el primer plano estético desde el objeto (como tradicional foco de sentido de la obra) hacia la idea, considerando a la concepción de la obra y su proceso de realización como parte constitutiva.
Este tipo de práctica artística sustituye el principio mimético por el sintáctico formal, reflexionando sobre la propia naturaleza del arte. La palabra mimesis significa imitación, representación de la realidad en cuanto se hace algo como si fuera salido de la existencia real. La intención de imitar se distingue del afán de análisis y la actitud indagadora que caracterizan al arte conceptual, por sus planteos innovadores tanto en la estructura de la obra como composición de significaciones como en la forma en que realiza su plasmación o ejecución formal.
En ese sentido cabe hablar de la obra de arte contemporánea como una alegoría, en cuanto revela, hace aparecer el fenómeno, a través de una determinada forma de hacer (o decir), lo que la cosa es, proyectándola hacia distintos horizontes de sentido e interpretación. En esta instancia del proyectar es en dónde lo “conceptual” va hacer hincapié, tanto en la atención sobre el proceso de elaboración, conocido como el proyecto de la obra, atendiendo a la constitución de sus distintos elementos compositivos y el análisis sobre sus datos; como en la acción de lanzar a la obra hacia espacios de experimentación y apertura semántica. Como consecuencia tendremos el desarrollo de un tipo de estética que, lejos de atender a los principios que rigen determinados juicios de gusto como apreciación de lo bello, va a devenir en una actividad cognoscitiva procesual, que tendrá que ver con la reflexión sobre los procesos perceptivos que, bajo estructuras subjetivas de significación, elaboran la red semiótica de sentido en la que se instala toda obra de arte.
La lógica a adoptar por este tipo de arte pertenece a juicios irracionales, por paradójica que suene la expresión. En la contradicción, en la transmutación de los valores o cánones de representación y expresión, hacia una actitud de apertura e interrelación; allí la obra de arte conceptual toma cuerpo y sentido. La utilización de todo tipo de material, técnica o procedimiento, es aprovechada en forma mixturada o a través de series o individuos. Todo es válido en este circuito polivalente en donde la premisa fundamental es inducir al espectador a una corriente de ideas que no siempre poseen un objetivo de certeza o explicación. “15. Dado que ninguna forma es intrínsecamente superior a otra, el artista puede usar cualquier forma por igual, desde la expresión de palabras (escritas o habladas) hasta la realidad física.”
Esta multiplicidad de formas y elementos con los que trabaja se observa también al considerar a los tipos de soportes elegidos para realizar las distintas obras. Puede utilizarse cualquier método de elaboración y todo el material imaginado, desde textos escritos, audio, video, hasta prensa gráfica, fotografías, objetos de uso doméstico, o material descartable. A través de ellos la noción de obra puede ser abarcada tanto desde su durabilidad como desde su fugacidad, sin que esto la debilite significativamente.
La variedad de componentes ayuda a su vez al establecimiento de la labor autocrítica y autorreflexiva del arte conceptual, al poner en cuestión en cada obra tanto las determinaciones formales como las denominaciones reales de los planteos que subyacen en ella. En este ambiente de inestabilidad y diversidad se propicia la irrelevancia de un tema único que defina a la obra. Al alterar la unicidad de sentido, se abre el juego hacia la libre interpretación y las múltiples iniciativas que puedan originarse en el espectador. “…de lo que se trata…es de desplazar el énfasis sobre el objeto a favor de la concepción y del proyecto, de la conducta perceptiva, imaginaria o creativa del receptor…”
Los procesos de percepción y creación son especialmente estimulados desde una visión caleidoscópica de la realidad. Al realizar un enfoque dinámico de la actividad artística, el arte conceptual puede tomar aspectos disímiles de una misma cosa y componerlos en la obra como forma de interpelar a la conciencia, a la imaginación, y a la percepción del espectador. Su totalidad no se ve afectada por este tipo de prácticas, sino que aparece como espacio en donde se integran la narrativa de lo real-existente, con el texto del simulacro y la ficción. En ocasiones es éste último el que aparece como otra forma de realidad y no como su negación. La oposición o privación ocupan las funciones de un giro y un contra-giro que inauguran ciclos de preguntas y respuestas en la misma obra.
Dentro del movimiento conceptual podemos distinguir dos corrientes. Por un lado, la lingüística-tautológica, de marcadas inclinaciones filosófico-teóricas acerca de la naturaleza o de la idea de arte, utilizando al lenguaje como soporte y lugar de investigación e indagación objetiva. Por otro, la vertiente empírico-medial, que elabora una recuperación de la imagen y la percepción como eje humano de simbolización y forma de aprehender los distintos estratos de la realidad, explorando las distintas superficies semióticas de la obra. Esta va a ser la tendencia tenida en cuenta en este trabajo por ser la que más se ajusta a las características de las obras de Braslavsky. En ella podemos apreciar el desarrollo de una fenomenología de las percepciones; en tanto fenomenología reconoce y toma sus datos de la experiencia fáctica, del contacto con el mundo existente, con su fisicalidad y su referencialidad manifiestas. En cuanto a las percepciones, el aspecto más activado es el visual, como vértice de cuestionamientos y perspectivas. La imagen permite la convivencia de los polos de objetividad y subjetividad, de realidad y ficción documentadas, abriendo la propuesta hacia la posibilidad de la representación de espacios y realidades vividos, y hacia todas sus lecturas posibles.
En cuanto a sus modos de elaboración utilizan todo aquel que alcance a cubrir las necesidades expresivas del artista. Tanto aquellos medios que, a través de la imagen, extienden formas alternativas y mixtas de emisión y recepción de información, como la fotografía y el video; como aquellos que emplean un sistema de signos apuntando a la univocidad y potencia del mensaje, como la gráfica y sus medios. “…el objetivo de la gráfica es la mejor utilización de la potencia visual en el marco del razonamiento lógico, a un nivel monosémico…”
El mundo Braslavsky
Las obras escogidas de la producción de Néstor Braslavsky para analizar son: “Giros en el Monte” y “Ciudad Chimento”. La primera consiste en la proyección ininterrumpida de la filmación de ambientes naturales en un plano en particular, el de las copas de algunos árboles captadas con un efecto de movimiento circular, por el transcurso de unos momentos. Los sonidos transmitidos también pertenecen al lugar natural en donde se tomaron las imágenes.
Como ejemplo de lo expuesto anteriormente, vemos que la percepción de lo natural es desplazada hacia una trama de efectos comunicativos, ofreciendo la posibilidad de contemplarlos desde otro punto de vista, llevándolos a un primer plano. La vida es vista como un hecho artístico, como una película, como una imagen. Los acontecimientos transcurren como en un teatro captado por una cámara, distinguiendo cada foco de sentido a través de los primeros planos. La realidad es una representación de lo real, un lugar posible tanto de la ficción como de la existencia. Las posibilidades interpretativas, configuradas por los múltiples estímulos visuales, como la perpetuidad de la imagen, su movimiento (circular o natural) como expresión de una temporalidad; van acercando a cada espectador significados dispuestos en una red de reciprocidad, intercambio y conexión sobre un fondo de arte orgánico, viviente, integral. La visualización y apropiación de la realidad que se observa en esta obra nos dirige hacia una serie de conceptualizaciones que están más allá de ella, en su contenido reversible y potencial como idea.
La segunda de las obras, “Ciudad Chimento” consiste en una serie de planchas de papel vegetal impresas con iconografía y caligrafía utilizada habitualmente en la prensa gráfica. Cada plancha está compuesta como obra a modo de portada de un “diario global permanente”, conteniendo imágenes sacadas de Internet, las cuales aluden a situaciones bizarras, ambiguas y desconcertantes, produciendo en el espectador una sensación de inquietud por saber si esos hechos sucedieron realmente o fueron inventados en el proceso de la obra misma. La extrañeza aumenta al descubrir que no sólo los parámetros gráficos utilizados son dislocados, sino que también se buscó agotar las posibilidades del material gráfico acumulado, obteniendo como resultado una masa informe y apabullante de información. Esta tensión procede ofreciendo un máximo de datos puestos intencionalmente a disposición del espectador y, al mismo tiempo, asegurando un mínimo de comprensión. Al hacerlo, pone en cuestión el valor de la información, a través del sentido de su exceso o su escasez. Insiste, de forma intencional, en una ruptura de las probabilidades que ordenan el discurso actual, poniendo en crisis sus supuestos y sentidos desde el momento en se vale de ellos para transformarlos.
Conclusión
A lo largo de este trabajo se intentó traer a consideración algunas características que conciernen a las prácticas artísticas denominadas “conceptuales”. En ese sentido, las obras referidas, “Giros en el Monte” y “Ciudad Chimento”, de Néstor Braslavsky, son exponentes ciertos y claros del desarrollo de dicho tipo de arte en nuestra región. Ambas son continuadoras del quehacer artístico que revela en cada uno de sus perfiles el sentido que proviene del sin sentido, herederas de un nuevo lenguaje que se viene creando, continua y dinámicamente, desde Dadá y sus objetos ya hechos, ya obras, y sus desplazamientos simbólicos, conceptuales.
Es la creación de obras cuyo eje es la utilización del lenguaje visual como invitación a la reflexión u observación crítica de nuestra realidad, y no a la cómoda e hipnótica mirada, lo que añade importancia al trabajo de Braslavsky. A través de obras como las suyas podemos encontrar una nueva orientación en la relación con nuestro mundo, con sus árboles y su río, con su Red y sus lenguajes. Y quizás, por qué no, con los nuestros y lo propio, viviendo la vida que nos toca como una ficción, extendiendo las palabras: “Luz, cámara…”
Cecilia Lis García
LEWITT, Sol. Sentencias sobre Arte Conceptual. 1968. En: Art-Languaje, Vol. 1, Nº 1 (1969). Trad. de Natacha Katz para TEXERÉ.com.ar
MARCIÁN FIZ, Simón. Del arte objetual al arte del concepto. Akal, Madrid, 1997. Págs. 251-252
MARCIÁN FIZ, Simón. Op. cit. Pág.268.